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NERON de Eduardo Galán

Viernes, 8 Febrero, 2019 - 20:30
 
Nerón pasó a la historia como el Emperador que provocó el incendio de Roma para llevar a cabo la reconstrucción de la ciudad según un nuevo proyecto urbanístico moderno y artístico. Los estudios históricos actuales consideran que, en realidad, Nerón no incendió Roma. Una vez incendiada la ciudad, aprovechó para reconstruirla a su gusto. Podemos considerar a Nerón como el emperador artista, amante de la cultura y de todas las artes. Pero ello no significa que no fuera a la vez un tirano cruel y déspota, como era lo habitual en su tiempo, capaz de asesinar a su madre Agripina, a su hermanastro Británico, a su primera mujer Octavia y, de alguna manera, a su segunda mujer Popea. Se casó luego con un esclavo al que ordenó castrar y vestirse como la emperatriz recientemente fallecida. Quiso sobrevivir al juicio de
la historia como artista: cantaba, tocaba la lira, componía versos, recitaba e interpretaba obras teatrales. Y reavivó los Juegos Olímpicos para participar en ellos. Además fue el responsable de la primera gran persecución de los cristianos, a los que acusó del incendio de Roma.
 
La obra muestra a lo largo de la historia, cómo los pueblos cometen siempre el error de permitir la tiranía de locos sanguinarios por acción u omisión de los que están cerca del tirano.
 
Aparecen así las nuevas ideas revolucionarias del primitivo cristianismo en aquel siglo I, cuando ser cristiano era ser tildado de peligroso por las estructuras de poder de Roma. Juntamente con ésta, hemos seguido las tramas de la historia, que tan bien refleja el historiador latino Suetonio en “Vida de los doce Césares”. Por supuesto nos hemos servido de los estudios más recientes sobre la figura del emperador Nerón. Al mismo tiempo el “Satiricón” de Petronio nos ha servido para ilustrarnos sobre el ambiente decadente de la Roma imperial de aquellos años, las fiestas, el vino, el sexo, las termas públicas, los juegos, las costumbres de la época… Todo ello, en una trama trepidante, que queda de manifiesto en nuestro drama histórico. Poder y arte, política y ambición, locura y poder, todo ello se funde en ‘Nerón’.
 
Eduardo Galán