CON LO BIEN QUE ESTABAMOS

Jueves, 4 Marzo, 2021 - 19:00
 
“¿Qué necesidad tenemos de cambiar nuestras vidas?
¿Qué necesidad tenemos de pensar más de la cuenta?
Si ya tenemos todo lo que queremos…
Dejemos las grandes preguntas para los poetas.
Dame gambas y tranquilidad. Y que nada se salga del tiesto, son ganas de complicarse la vida.
Reconozco que a veces, no muchas, pero no pocas, envidio la simpleza: ese inconsciente conformarse con el obediente destino marcado.
¿Qué necesidad tienen nuestros personajes de sufrir una revelación y tirar su “tranquilidad” por la ventana?
¿Ninguna? ¿Qué necesidad tenemos nosotros?
¿Es necesario mirar más allá?
¿Es necesario el Teatro?
¿Es necesaria la Música?
¿Es necesario el Arte?
 
 
LA OBRA:
Esta función propone un duelo sin vencedores, entre lo que queremos y lo que debemos hacer. Cada elección tiene su precio. Seguir el amable camino marcado supone renunciar a nuestras ilusiones, pero dar un volantazo y perseguir nuestros sueños, implica dejar atrás muchas de nuestras querencias.
 
Vivir o no vivir, esa es la cuestión.
 
JOSÉ TRONCOSO
Director
 
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Este espectáculo nace de una llamada ineludible que el teatro nos hizo a partir de la invitación del Patronato de las Artes Escénicas y de la Imagen de Zaragoza de ocupar el Teatro Principal durante las Fiestas del Pilar. Lo primero fueron los directores y no hubo dudas: José Troncoso y Mariano Marín. Con ellos nos juntamos a ver cómo tratar los temas que más nos interpelaban: la pareja, la feminidad, los
hijos, la soledad del ser humano y la necesidad del arte en la época contemporánea; la muerte, el miedo y el vacío como organizadores de nuestro día a día. Nos servimos de músicas de Kurt Weill, Jaques Brel, Rufus Wainwright, Liliana Felipe, Wagner, Mastretta, también pasodobles, truperío revistero, Rocío Durcal, Toña La Negra, Pimpinela, music hall… películas de Fellini, Bob Fosse, Buñuel, Passolini, Bergman, Kubrik, Roy Andersson… Fue Troncoso quien dirigió todo el texto y organizó el trabajo, y fuimos llamando a los mejores profesionales que se nos ocurrían para trabajar por y para la obra. Les decíamos: “Queremos hacer el espectáculo que el teatro está pidiendo sin imposiciones personales”. Hoy tenemos en las manos ese fruto invocado a partir del trabajo del mejor equipo que una compañía puede soñar. Solo queda el hueco que completa el público con el poeta interior que habita en cada uno.
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

PROGRAMA DE MANO